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La Actitud Correcta del Visitado
Por Pastora Vaniliz Yordán


Definitivamente, Jesús ha decidido visitar a Ponce. Hace más de 2000 años, Jesús visitó muchos lugares. Algunas personas no recibieron su visitación ni el resultado de esa visitación. Otras la recibieron porque tuvieron una actitud correcta. La actitud tiene que ver con la madurez. Hubo una mujer samaritana que tenía todos los argumentos de una religión en su mente. Sabía que había un lugar y una forma de adorar a Dios pero llegó el día de su visitación. Jesús la confronta y le dice: “La hora ha llegado y es ya en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Ustedes adoran lo que no conocen.” Esa mujer, ante esa demanda tuvo la actitud de renunciar a una religión para abrazarse a la Vida. Antes de encontrarse con Jesús vivía con una religión pero con pecado, sabía los ritos, pero seguía con argumentos, con prejuicios y con miseria. Cuando se encuentra con Jesús se da cuenta de que hay mucho más y se apasiona al punto de no poder parar de hablar de El.

Cuando Jesús visita una ciudad, dejamos los ritos y nos abrazamos a El. Aunque no estemos acostumbrados a algunas cosas, no podemos resistir al Espíritu Santo. Lo que trae edificación, vida, pasión y nos acerca a Dios, no puede ser del diablo. Cuando aceptamos la visitación de Dios, comenzamos a adorarle como El quiere, sin límites de tiempo, sin programas, sin agendas; El es quien controla. El tiempo pasa y no nos damos cuenta. Del depósito de nuestro corazón comenzamos a crear cánticos del corazón para El y a su vez El nos canta a nosotros. El idilio, el primer amor se activa con la mayor pasión. Hasta los niños comienzan a componer salmos para Dios (si no lo creen, les puedo enseñar los cánticos que los niños y jovencitos de la clase de Adoración de la EABA han hecho).

La vergüenza de hablar de El se convierte en un deseo incontrolable de compartirlo. Los milagros, señales y prodigios son la norma, no la excepción. Dios tiene su mirada puesta en nosotros, en nuestra ciudad y en nuestra Isla. ¿Qué pasa si no estamos activados? Activémonos realizando lo que Dios está haciendo. Pidámosle el entendimiento para realizar el tiempo, las señales, y ver las cosas espiritualmente. La mujer samaritana realizó quién la visitaba y se aferró a la Vida. Activémonos aferrándonos, siendo parte, no siendo espectadores, siendo esos verdaderos adoradores que el Padre busca. Esta mujer decidió que no iba a estar de lejos sino metida en Su voluntad. Ahora sabía a Quien adoraba y esa pasión la llevaba a compartirla.

Activémonos compartiendo la Vida. Invitar a los que nos rodean a gozarse en esta casa es hermoso, pero más hermoso es que vean lo que Dios ha hecho en nosotros. Esta mujer compartió su testimonio sin vergüenza alguna (“Me dijo todo lo que he hecho”) y compartió la Vida con los que la rodeaban. Tengamos la actitud correcta ante la visitación de Dios.  

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