En estos días vino a mí corazón la expresión bíblica: “Y EN LOS POSTREROS DIAS…” (Hch. 2:17, 2 Tim 3:1); entendiendo que ya esos “postreros días” han comenzado a verse. ¿Cómo han de vivirse esos postreros días? Por un lado se dice que esos días serán “tiempos peligrosos, porque habrán personas amadoras de sí mismas, avaras, vanagloriosas, soberbios, blasfemas, desobedientes a los padres, injustas, impías, sin afecto natural… (y la lista sigue – 2 Tim. 3:1-9). Pero para la iglesia habrá una manifestación sobreabundante (porque donde abunda el pecado sobreabunda la gracia – Rom. 5:20) de la manifestación del Espíritu Santo. “Y en los postreros días derramaré de mi Espíritu sobre toda carne…” (Hch. 2:17).
Según esta palabra, el derramamiento de Espíritu Santo es para todos. No es lo mismo decir que tenemos el Espíritu, que permitir al Espíritu mismo que El se manifieste en toda su plenitud y esplendor. Cristo mismo dijo: “Pero y digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Jn. 16:7). Si el mismo Señor dijo que nos convenía, es que entonces el recibir al Espíritu y ser llenos y guiados tiene que ser nuestra prioridad. ¿Lo es? Hacealrededor de 1½ año el Señor trató con mi corazón sobre la necesidad de celebrar anualmente Convocatorias del Espíritu Santo, basado en 1 Corintios 12:7: “Pero a cada uno le es dada la manifestación de Espíritu para provecho”. Todos necesitamos la renovación e impartición del Espíritu, lo cual será de gran provecho. ¿No cree usted?
El próximo fin de semana 5, 6, 7 de junio) celebramos la Segunda Convocatoria del Espíritu Santo (Ligados en el Espíritu). Tendremos como recursos a un tremendo evangelista, Andrés Bisonni, quien está siendo usado por Dios de forma extraordinaria. No es lo mismo hablar del poder de Dios, que ver al poder de Dios manifestarse. La primera noche (viernes) estará con nosotros en la adoración, Yamil Ledesma y su orquesta. ¡No te lo pierdas! Invita a todas las personas que conozcas. Tienes una cita con el Espíritu Santo.
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